El amor y el olfato

12/04/2013 § 11 comentarios


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Una noche muy, muy tarde que Jorge me llevó una merienda y me dio un abrazo para darme ánimos para poder seguir trabajando.

Cierta amiga soltera está estrenando novio y me preguntó recientemente cómo sabe uno que es amor del que dura para siempre y cómo es realmente el matrimonio. Le conté mi teoría de las Cuatro Etapas Olfativas de las Relaciones, a saber:

La del perfume, que es cuando uno está empezando a salir y se echa lociones y perfumes y body splash y cremas con olor a vainilla y sabor a chocolate en cada recoveco del cuerpo.

La de las rosas, que es cuando se celebra todo: el aniversario del primer beso, la primera ida a cine, la primera vez que vieron salir juntos el sol, la primera vez que cogieron el semáforo en verde, etc.

La del café que es ya cuando las cosas van en serio y uno empieza a pernoctar, a dormir en la finca de los suegros, a conocerse en piyama, a salir madrugados para el viaje en carretera a visitar a los parientes o a acompañarse a planes de puro bombero como paseos en bicicleta que arrancan a las 5:00 un sábado o a tomarle fotos al nevado cuando amanecen despejado

Y finalmente, la etapa del pedo. Cuando uno ha llegado a un nivel en la relación en la que alguien se tira un pedo sin echarle la culpa al perro, sin fingir que fue el sofá de cuero, sin reírse siquiera, eso es amor puro y verdadero.

Piénselo y verán: la proverbial rubia en el bar o el descocido alto y guapo de nombre impronunciable o cualquiera que sea su fantasía de una noche nunca se tira pedos. Eso es el cénit de la domesticidad. Eso es ya cuando uno se ha visto en piyama, y no en baby doll ni top de tiritas y pantalones de estrellas. No; piyama descolorida de cuello deforme con motas y pañuelos faciales en el bolsillo porque uno amanece con mocos porque tiene rinitis.

Y ese es el amor, el que huele a perfume sólo dos o tres veces al año, a rosas sólo cuando alguien ha parido o ha partido y a café con pedo todas las mañanas.

Pero ese olor hay que quererlo porque es el olor del compromiso, de saber que va a volver por la noche y que me da besitos aún después de comer pizza de anchoas con ajos asados; que se va a reír de mis chistes así los haya oído mil veces; que entiende mis referencias obscuras a películas europeas y canciones ochenteras. Ese el olor a compañía, a hogar, a familia.

A modo de ejemplo –yo siempre tan didáctica- le conté a mi amiga la siguiente anécdota para rematar:

Hace unos años, Jorge y yo nos fuimos solos a una romántica segunda luna de miel. El día del viaje nos teníamos que despertar muy temprano para estar en el aeropuerto a tiempo y yo me desperté un poco antes que él. Me quedé mirándolo, agradecida por tener la oportunidad de darnos esta voladita, por la vida que teníamos juntos, por la relación que habíamos logrado construir. Recuerdo haber sentido una oleada de amor puro mientras lo veía en la escasa luz de la madrugada. Y entonces él abrió los ojos perezosamente, me miró, me sonrió, se tiró un pedo y me dijo:

-Qué, ¿te bañas mientras yo hago popó?

Y ese es el matrimonio. 

El Mundo AM

06/04/2013 § 3 comentarios


La pata de la vaca

La pata de una vaca. Esto estaba en el borde de la carretera ayer. Matías y yo la vimos camino al cole. Esta es una de esas cosas mañaneras… (la cabeza de la vaca estaba al lado pero me parece demasiado macabra publicarla. Pero le tomé foto…)

No soy una persona mañanera. Mi cerebro se despierta tipo 11 y mi simpatía no se asoma antes del mediodía. Tipo 4:30 soy una caja de música pero realmente llego a mi mejor momento a las 5:45, que curiosamente coincide con el Happy Hour en la mayoría de los bares pero creo que es pura coincidencia (o memoria genética, no estoy segura). La noche es mi amiga. Mis tesis y el par de libros que he escrito los que escrito de noche, tres de ellos anteriores con la misma gata acostada en mi regazo. La noche se me hace emocionante, llena de energía misteriosa y un ambiente eléctrico. Lo que se hace de noche está teñido de complicidad. Las actividades más mundanas y cotidianas adquieren un matiz nuevo cuando se realizan a la luz de la luna. Cómanse un huevo frito a las 11:30 PM y verán que les sabe diferente.

Pero hace rato no veo la noche. Llego a las 8 PM cabeceando como toro bravo porque mi hijo es madrugador. MUY madrugador. Se despierta generalmente antes de las 6, incluyendo domingos, festivos y días helados, y pasa de fundido a disfrazado de Batman en cinco segundos. Cuando logro dormirlo a las 7:30 PM ya no me dan ganas de leer ni de escribir ni de revisar si tengo pedazos de chicle en el pelo. A duras penas tengo energía para comer y ya. Lejos han quedado los días en los que llamaba a mis amigos noctámbulos para hablar hasta altas horas de la mañana de toda suerte de temas intrigantes (porque la verdad es que la sexualidad de Luke Skywalker es un tema que de día no puede tratarse), me metía a las redes sociales o leía autores densos como Milan Kundera o W. Sommerset Maugham (no me imagino uno cómo lee Foucault a plena luz del sol). Incluso esas noches de recién casados cuando Jorge y yo nos quedábamos hasta tarde hablando de todo y de nada, antes de que nuestras noches estuvieran llegas de remedios para la tos, teteros y vaporizadores.

Ahora me levanto temprano y el sol me sorprende caminando por la carretera veredal con Matías de la mano, rumbo al colegio que queda cerca. Trato de ponerle buena cara a la cosa pero la verdad es que el sol se me hace vulgar y medio mañé. Los colores son chillones, los sonidos son estruendosos y huele a queso. Mientras que la noche es de los gatos, las brujas, los amantes y las conspiraciones, la mañana es de los perros callejeros, los lecheros, los maletines de cuero y las cirugías.

Pero poca opción tengo. Ya mi blancura vampiresca ha cedido y tengo tantas pecas que de lejos parezco bronceada y me he hecho amiga de los demás matutinos. Tengo gorro de viejita y botas pantaneras y le he cogido cariño al olor de la boñiga.

Todavía extraño mi amiga noche. Tal vez algún día regale mis piyamas de franela que huelen a tetero y me compre una piyama de satín negro. Aunque lo más probable es que Matías luego la use como disfraz de Drácula para una presentación del colegio.

 

+ PUBLICADA EL 7 DE ABRIL EN LA TARDE

El templo ateo

30/03/2013 § 4 comentarios


Concert picture of Steve Martin and The Steep ...

Steve Martin en concierto cantando “Atheists don’t have no songs”

 

Recientemente un amigo cristiano me dijo –Ángela, ¡tu debes unirte a las filas del Ejército del Señor!

 

Por quitármelo de encima contesté –Ya me reclutaron.

 

A lo que él replicó –Si ya estás en el ejército, ¿por qué no te he visto en misa?

 

Y yo susurré: -Porque estoy en el Servicio Secreto.

 

Me acordé de la anécdota esta semana porque justo para la pascua leí un artículo sobre la importancia de los templos en las ciudades y argüía a favor de un templo ateo. El autor, el arquitecto Tom Greenall, trabajó con Alain de Botton (autor de Religión para Ateos) y Jordan Hodgson en la propuesta de templos como proyecto de diseño crítico, es decir, diseño usado para iniciar debates en lugar de dar soluciones. Los tres piensan que las ciudades necesitan lugares de culto pero que ya no hay tiempo para los deberes que exigen una religión organizada. Sin embargo los humanos necesitamos rituales consoladores y entrañables y para ellos la solución son los templos ateos. Incluso dicen que los museos, teatros y  centros comerciales de alguna manera están reemplazado las iglesias en muchas ciudades pues la arquitectura de estos sitios inspira lo que otrora inspiraban los templos.

 

No sé si estoy del todo de acuerdo pero me parece interesante. Mucha gente tienen

 

momentos profundos de introspección en un rinconcito del café del centro comercial un martes por la mañana cuando no hay mucha gente mientras sorben pensativos un café mocha; otros se confiesan en la mesa esquinera poco iluminada del restaurante que ofrece almuerzos ejecutivos; más de una ha sentido que el Universo le responde su Pregunta cuando de casualidad abre un libro cualquiera en la librería y un pasaje parece susurrarle la Respuesta. No es del todo descabellado entonces pensar en diseñar un lugar que promueva la oración secular. El primer edificio de este estilo está programado para ser construido en Londres y será un rascacielos negro que muestre la evolución de los humanos en peldaños, todos sobre un peldaño de oro que muestra la gran incógnita de lo que ocurrió antes de lo que conocemos como el Principio. No sé a ustedes pero una laja de oro podría inspirar en mí pensamientos bastante elevados.

 

Estos arquitectos son parte de un movimiento mayor llamado espiritualidad atea (no es ironía). Libros y artículos, algunos más serios que otros, describen las ventajas de la espiritualidad atea: no hay que creer en el infierno, los domingos son libres, no hay que tratar de evangelizar a nadie y si bien no tienen canciones (como lo señala el humorista Steve Martin) los ateos, a falta de cantos gregorianos y música de órgano, tienen rock.

 

Pareciera que el tema del ateismo podría estar ganando terreno pues, en palabras de los autores, lo invisible y lo inexistente se parecen mucho.

 

Por eso en esta Semana Santa voy a explorar la idea de templos alternativos. Tal vez empiece por una pizzería…

 

 

 

* PUBLICADO EL 31 DE MARZO DE 2013.

 

Consejos para mujeres en potencia y con mucho potencial

22/03/2013 § 8 comentarios


Female Gender Symbol Pendant Necklace

Porque cada niña es una joya…

Esta semana fui invitada a hablar con las alumnas del Gimnasio José Joaquín Casas a raíz del mes de la mujer y me dijeron que pensara qué consejos les daría a las mujeres del futuro. Esta es una lista a la tal vez le añada más cosas en el futuro y que espero que ustedes me ayuden a nutrir. Ahí va:

Humildad significa saber la diferencia entre lo que uno es y lo que no es. Si es inteligente, sea humilde y sepa que es inteligente; si es bonita, acepte que es bonita. No se haga la boba ni diga que es fea que eso es estupidez, no humildad.

Sean responsables. Ser responsables no significa hacer siempre las cosas bien. Significa aceptar las consecuencias de las decisiones que uno toma, buenas o malas. Si no están listas para las consecuencias, no tomen las decisiones solas. En otras palabras, si papi tiene que pagar, papi puede opinar.

Si un hombre mayor las pretende, antes de sentirse halagadas pregúntense por qué las mujeres de su edad no quieren salir con él.

La decisión sexual más importante no es ni cuándo ni con quién sino por qué. Si es porque todas lo han hecho menos yo, porque si no él me va a echar, porque él no quiere esperar más, porque qué oso ser virgen, entonces…no.

No vayan al mismo lugar que el tipo que les gusta y después finjan que se lo encontraron de pura casualidad. Ellos se dan cuenta.

Si no está lista para que su abuelita sepa lo que está haciendo, no lo haga.

No se burle ni se impaciente con su mamá porque ella no entiende el iPhone ni sabe manejar el iPad. Recuerde que usted no siempre supo manejar el iNodoro.

No se rían si lo que el tipo dijo no es chistoso. Tengan criterio para dispensar halagos y verán que los que reciben son más sinceros.

Encuentren algo que les encante hacer que no tenga nada que ver con los hombres. Y cuando estén contentas, cuando tengan confianza en sí mismas y estén bien ocupadas, entonces pueden tener novio.

No escondan al novio ni dejen que él se esconda. Si realmente te quiere, va a querer conocer a las personas que te fabricaron.

Hagan un pacto con los papás: yo prometo llamar si estoy en problemas y ustedes prometen no juzgarme por haberme metido en problemas. Así todos sabemos que si la cosa es grave no me va a dar más miedo la reacción de mi papá que seguir en una situación que no sé manejar.

Nunca se es demasiado cool para poner tildes.

TÁPENSE. Es mejor despertar la curiosidad que la lujuria.

CÁLLENSE. Oigan a sus papás, a sus maestros, a los demás. Especialmente a los novios. A veces creen que la relación es maravillosa y es porque están en una relación consigo mismas.

Qué el único misterio que queda por revelar no sea su inteligencia.

Los modales nunca pasan de moda. La ortografía tampoco lo hará.

Si sus chats tienen más emoticones que palabras, compre un diccionario.

Facebook no es un diario íntimo. Pilas con lo que comparte.

Tengan una dirección electrónica decente. Es muy tierno y chistoso ahora pero nadie quiere contratar a florceitaroquera927 ni a facilperotierna94.

En el mundo real, nadie te valora por tu potencial. Deja la pereza y haz todas esas cosas que crees que podrías hacer si te diera la gana.

Si pone los cachos contigo te pondrá los cachos a ti.

Tengan límites: emocionales, físicos, espirituales. Aprendan a decir que no sin pena y sin explicaciones.

Y recuerden: para el gobierno son niñas hasta que cumplan los 18; para sus maestros, mientras estén en el colegio; para sus padres, hasta que vivan bajo el mismo techo. Pero ustedes se creen muy maduras, muy adultas, muy independientes, sobre todo porque eso les dicen en la televisión. Pero ojo, mucho ojo: los únicos que les dicen que ustedes pueden decidir solas son los que les están tratando de vender algo. Por eso, háganme caso.

 

* PUBLICADO EL 24 DE MARZO DE 2013 EN LA TARDE

De panel a estantería

22/03/2013 § 2 comentarios


Esta semana tuve el honor de ser invitada como panelista al Gimnasio José Joaquín Casas en Bogotá. No sólo me conmovieron las historias de las demás panelistas sino que me halagó profundamente la experiencia. Un par de niñas me pidieron mi dirección electrónica y me abrazaron a la salida y me hicieron sentir como una estrella de rock. Me hicieron dos preguntas interesantes:

 

La primera fue qué regalo especial recordaba haber recibido de niña y mi respuesta creo que las sorprendió un poco: mi primer brasier. En realidad, no fue mi primer brasier sino mi primer brasier bonito. Fui con mi mamá a Victoria’s Secret y ella me compró un hermoso brasier tipo balcón rosado de encaje con copas de satín y cargaderas alcochonadas. Fue una experiencia maravillosa porque sentí que esa prenda era como un carné que me daba la bienvenida a la comunidad de las tetahabientes. Era mujer. Era una de ellas. Ya era plural con las demás “nosotras”.

 

Esa experiencia me marcó porque me di cuenta de que la relación de una mujer con sus senos es tal vez de las más importantes. Hay que cuidarlas, quererlas, examinarlas, hacerles mantenimiento, escoger quién las puede compartir y disfrutar. Ellas, las tetas, las lolas, las bubis, son un símbolo y todas -las grandes, las chiquitas, las operadas, las caídas, las peludas, las que no funcionan, las que no se estrenan- todas son hermosas. Dije en algún momento que las mujeres en vez de chocar las manos deberíamos chocar las tetas, y aunque lo dije me dio en broma, el sentimiento es muy en serio. Deberíamos tener un saludo especial, algo de sólo nosotras, porque como lo dijo mi amiga Constanza Leal, quien  me invitó al panel y lo organizó, las mujeres somos la red de apoyo. Todas las mujeres que salen de su hogar a trabajar lo hacen gracias a que hay una mamá, abuela, tía, niñera o empleada del servicio que les ayuda a hacer lo que ellas no alcanzan. Y las que se quedan en la casa trabajando también tienen una red que les ayuda a superar los momentos en los que uno llora más que el bebé, que uno cree que el cuello sucio es el fin del mundo y que no se le ocurre qué más hacer de almuerzo y eso pesa como si fuera una decisión crucial que podría desequilibrar el universo.

 

La otra pregunta que me hicieron fue cómo definía la libertad y dije que para mí era poder decir que no. No me quiero casar, no quiero tener hijos, no quiero tener más hijos, no quiero tener sexo con él, no quiero tener sexo nunca, no quiero ir a la oficina porque prefiero cuidar a mi hijo, no quiero ser una mujer ultra ejecutiva y quiero tener diez hijos…no. Es una palabra poderosa y creo que es el arma más valiosa en el arsenal de una mujer inteligente.

 

Disfruté mucho la experiencia y espero que me hayan disfrutado a mí. Ya veremos si me llaman de nuevo…

 

Demi-bra

El nuevo saludo…

 

Gente sobrante

16/03/2013 § 5 comentarios


Beautiful Asian Woman Thinking

Joven, bonita, inteligente, de buen gusto, educada…¡ELIMINÉMOSLA!

 

De pronto ya se enteraron de la política de los medios oficiales chinos de referirse a las mujeres solteras mayores de 28 años como “mujer sobrante”, que en mandarín se dice shengnu. El apelativo forma parte de una campaña que busca eliminar la cantidad de hombres solteros que hay en China, país en donde a pesar de haber 20 millones de hombres más que mujeres, las mujeres parecen cada vez menos proclives a casarse con cualquiera. Qué vaina que el gobierno chino piense que los hombres solteros desestabilizan el orden social. Y aunque los que sobran no son ellos, las señaladas son ellas y el gobierno ha optado por la vergüenza social como incentivo para el matrimonio. Claro, porque no hay mejor cimiento para una relación duradera de mutuo apoyo, fidelidad y amor como la pena. Yo no creo que funcione, especialmente porque la mayoría de las chinas solteras son educadas y con ingresos propios, por lo que pienso que una palabrita como shengnu no las va a arriar hacia el altar.

 

Sin embargo confieso que me resulta interesante la idea de que hay gente que sobra en una sociedad. Por ejemplo creo que definitivamente la gente que cree que casarse es una meta y que reproducirse es una obligación sobra, y mucho. Son como el colesterol de la sociedad; nos vuelven pesados y nos impiden avanzar.

 

Otro grupo que hay que adelgazar es el de los seguidores de “más vale malo conocido” y “mejor mal acompañada que sola”. Esos sí que nos están sobrando.

 

En mi profesión, por ejemplo, quisiera declarar shengnu a toda esta generación de pseudo-periodistas que creen que generar escándalo es lo mismo que investigar, que opinar es lo mismo que juzgar, que la crítica es igual a la rajadera y que los ángulos asimétricos y la edición tipo MTV reemplaza la reportería real. Ah, y chau con la modita esta de que ponerse un disfraz durante 20 minutos es una “crónica de inmersión”.

 

Me sobran también los evangelistas de cualquier naturaleza, bien sea los que me quieren convertir al yoga, al vegetarianismo, al deporte o cualquier otra corriente. Me pesan los médicos que tienen un solo diagnóstico para todo (gordo) y los colegios que no han entendido que las evaluaciones y los castigos son del siglo pasado.

 

Me tallan los omnisapientes que creen que nadie tiene nada para enseñarles, que se las saben todas, que sólo hay dos clases de personas en el mundo: los que están de acuerdo con ellos y los idiotas. También me hacen bulto los que creen que los semáforos y las tildes son facultativos.

 

Por eso quisiera diseñar una varita shengnu que me permita (a mí y a un grupo selecto de oficiales) ir por la calle declarando sobrantes. Prometo perseguir a los corruptos, los mentirosos y los ladrones primero. Pero ojo, la gente que le pinta las uñas a los French Poodle, usa mocasines sin medias o actualiza su estado en Facebook más de tres veces al día está en mi radar.

 

 

 

PUBLICADA EL DOMINGO 17 DE MARZO DE 2013 EN LA TARDE

 

Las siete etapas del atraco

13/03/2013 § 5 comentarios


The Tigger Movie, a film based on the Disney a...

La calcomanía de Tigger fue lo que más me dolió

Me han robado.  No, no es que estén teniendo una regresión a una columna anterior, sino que me han VUELTO a robar.  Esta vez fue el tradicional “cosquilleo” durante un apretujado viaje en transmilenio.  Y sí, de nuevo todos me han dicho que siquiera no me pasó nada y que agradezca que sólo fue el celular y todo igual que la vez pasada.  Pero como ahora ya soy una experta en aquello de ser víctima del robo, quiero ofrecer mi sabiduría con todos ustedes, víctimas potenciales o que ya han pasado por lo que llamaré las siete etapas del atraco.

La idea se la robé a mi mamá, orientadora familiar y consejera fabulosa quien me enseñó sobre las siete etapas del duelo.  Pues bien, creo que cuando a uno lo atracan, de alguna manera uno le hace duelo a lo robado, por lo que estas siete etapas, con algo de creatividad, se pueden adaptar a lo que siente alguien recién atracado.  Lean y decidan.

La primera etapa es el choque.  El instante en el que uno se da cuenta de que algo anda mal.  El bulto que es el celular ya no es visible ni palpable en el lugar en donde generalmente está.  Uno siente como si se acabara de tragar una moneda de cobre helada y una amarga y álgida sensación recorre el tracto de la boca al estómago.  De repente, uno siente que se le seca la garganta y le faltan las palabras.  A veces, hasta empieza a sudar frío y a temblar ligeramente mientras la mano recorre el bolsillo, la cartera, la chaqueta y de nuevo otro bolsillo con creciente desesperación.

Sigue la negación.  – no – se dice uno mismo – no puede ser que me hayan robado.  Eso fue que dejé el celular (la cartera, la billetera, etc.) en alguna parte.  Eso fue que lo dejé en la otra cartera.  Claro, ayer tenía zapatos azules y ahora tengo los café y seguro lo dejé en la cartera que me sale con los zapatos de ayer. O en la casa de mi novio o en la oficina del lado o junto al teléfono sobre la mesa de noche.  Eso fue, lo dejé por ahí, está embolatado pero eso aparece.  Qué va a ser que me hayan robado (otra vez) a mí, yo siempre tan pendiente.  Además, eso es súper seguro, nadie se los roba, tienen clave y a lo mejor me lo devuelven.  Voy a llamarme en caso de que esté por ahí alguien buscándome para entregármelo, yo tan elevada…

Pero ya uno deja de meterse mentiras, y entonces llega la ira.  En ese momento, el diálogo interior es algo así como – Por qué yo, que soy tan buena persona, que hasta compro de esas goticas que venden para alimentación y nunca me cuelo en las filas, por qué yo, maldita sea, ojalá se pudra el que me lo robó, ojalá se electrocute tratando de descifrar la clave.  Policías inútiles, es una mentira el juramento que toman, dizque proteger y servir, sólo palabras pero dónde están cuando uno los necesita.  Claro, uno hace una “U” en rojo y vuelan, pero cometen un verdadero crimen y ni uno.  El colmo, el colmo, vida ¿!(“&)·?/·=)·!!! Por qué no tengo carro, por qué me vine a vivir a este pueblo, si estuviera en mi casita no me habría pasado esto, o si me hubiera pasado al menos mi mamá me estaría reconfortando y mi papá me llevaría a poner el denuncio, pero me toca sola como un hongo en esta ciudad, y fuera de eso llueve, (la maldición de esta semana cabe aquí) ojalá se caiga en un charco y se parta una pierna el que me robó…

Después de estar así mucho rato, llega la culpa.  Y entonces, la consciencia empieza a dar lora.  ¿por qué contesté esa llamada?  Claro, ahí fue cuando vieron dónde lo guardé.  ¿Y dónde dejé el manoslibres? ¿Por qué no cogí un taxi? ¿cómo no me di cuenta? ¿qué le voy a decir a mi papá?  Qué pena, ya van dos veces, cómo pude ser tan elevada, cómo es que me lo amarré con una cuerdita de la mano, por qué, por qué, por qué.

Pero no hay respuestas.  Y después de sobarse la frente varias veces y comprobar que eso no hará que regresemos en el tiempo, aceptamos la siguiente fase: tristeza.  Mi pobre celular, que compré con mi propia plata, en donde anoté el teléfono del niño que me gusta, con el que me distraje jugando culebrita en las filas en el banco, el que me servía de despertador y de amigo.  Con él no me sentía sola nunca porque si me tocaba almorzar sin compañía podía llamar a alguien para que me hiciera visita y los de las mesas de alrededor no creyeran que no tengo amigos.  Él era mi amigo. Tenía una calcomanía de Tigger por detrás y tenía la pantalla azul y se me calentaba cuando hablaba mucho rato con mis hermanas y olía rico porque lo limpiaba con Splash de fresa una vez a la semana para que no quedara grasoso.  Ahora, quién sabe dónde estará, quién lo estará usando, si lo quieren, si le arrancaron la calcomanía.

Y después de una lagrimosa despedida, llega la última etapa: la aceptación.  El celular no va a volver.  No me voy a encontrar al ladrón en la estación de la 26 para obligarlo a devolvérmelo ni voy a encontrar las pistas que conduzcan a la captura de la pandilla que se dedica a separar a las jovencitas de sus pertenencias.  Será volver a la Edad de las Cavernas, como cuando no había celulares y uno tenía que ser previsivo.

Y esas son las siete etapas del atraco.  Espero que mi análisis sicológico les guste y que nunca tenga que hacer este doloroso recorrido.  Feliz fin de semana y espero que el lunes los encuentre con sus pertenencias intactas.

*PUBLICADA EN MUNDO MODERNO EN el 2004

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