Una ayudita…
08/05/2013 § 9 comentarios
Mi gran amiga y ex editora del diario La Tarde, en donde se publica desde hace 10 años mi columna Mundo Moderno, antes de irse para el Perú me dio un empujón y me inscribió para el Premio Simón Bolívar de Periodismo. El plazo para presentar un trabajo es este 24 de mayo y sólo puedo presentar UNA COLUMNA que haya sido publicada entre el 27 de abril del 2012 y el 26 de abril del 2013. He pedido ayuda tenemos estos finalistas:
Super (gay) man y las nuevas ligas de la justicia
La semántica y su importancia en la vida cotidiana
Les agradezco que me digan cuáles les gustan. Las columnas de humor rara vez ganan en esta categoría y ninguna mujer humorista ha ganado pero tal vez hagamos historia. Al menos puedo decir que le hice honor a mi amiga y participé.
Gracias por su voto
Cosas que se ven en la vereda
06/05/2013 § 2 comentarios
Hermana significa amiga
04/05/2013 § 3 comentarios
Tengo dos hermanas. Una hermana que me perseguía y una hermana que se escondía conmigo; una hermana que me torturaba y una hermana que me consolaba; una hermana que me enseñaba y una hermana que me dejaba enseñarle. Ellas han sido las mayores influencias de mi vida.
De no ser por las ideas súper prácticas de Pili, mi clóset desconocería el concepto del orden, todavía tendría recibos de la luz de 1998 y probablemente habría dejado la mitad de los muebles en cada uno de los trasteos. Si no hubiera sido por ella no habría aprendido a congelar la salsa de espagueti en cubitos para descongelar sólo un poquito para hacerle a Matías cuando se antoja (a veces se antoja de comer espagueti al desayuno, por ejemplo, o a las 4 de la tarde) y si ella no me lo recuerda se me olvida untarme aceite en las cutículas. Pili es la que se sabe todos los remedios caseros, todos los tips para mantener todo en orden y dado que mi tendencia natural es hacia el caos creativo, sin ella mi vida sería mucho más desordenada y mucho menos divertida. Pili se ríe con todos mis chistes, guarda todos mis secretos, tolera todas mis mañas. Nadie me conoce como ella, nadie me perdona más que ella, nadie me corrige con más amor (ni más frecuencia, ajém…) que ella.
Pero Lini…Lini me introdujo al mundo de la moda, el maquillaje, la alta peluquería, los restaurantes de más de un tenedor, el concepto de las entradas y ensaladas que tenía más que repollo, limón y sal. Lini sacaba del presupuesto estudiantil para comprar espárragos y champiñones y aceite de oliva cuando mis amigos sólo comían atún con arroz. Lini me enseñó que todo era mejor gratinado y que había una sustancia mágica llamada Nutella. Lini, que estudió italiano y sabe pronunciar bien todo el menú de Archie’s, que me trajo un dije con símbolos druidas de Inglaterra, que me dejaba ver las películas que mi mamá me prohibía (todavía me acuerdo de Pesadilla en la Calle Elm y se me acelera el corazón) y se hacía la loca cuando me le robaba los dulces (porque nos daban la misma cantidad pero me comía todos los míos de una sentada). Lini que siempre se acuerda de las fechas importantes, organiza las reuniones, me dice que hay que llamar a las tías, la que vela por que tengamos motivos para celebrar y celebremos de verdad. Lini que insiste en doblar las servilletas de tela y poner los cubiertos en orden y armar fiestas sorpresa y tener puestos fijos. Lini, que es la que nos hace comportarnos como una familia, que nos hace honrar el pasado y respetar nuestros ancestros. Nadie me hace sentir orgullosa de mis apellidos como ella, nadie me recuerda la importancia de las tradiciones como ella, nade nos organiza y nos reúne y nos une como ella, nadie tiene un sentido de lealtad más feroz que ella.
Tengo dos hermanas que me recuerdan de niña y las que me acompañarán de viejita, las que me cuidaron el noviazgo y las que me aguantan las quejas de matrimonio, las que me hacen cuarto y las que me delatan. Soy la más afortunada de las tres porque las tengo a ellas dos.
Tengo dos hermanas y ambas cumplen años este mes y por eso esta columna es para las dos, porque ellas son las mejores amigas que he tenido, y algunos momentos, las únicas.
HAPPY BIRTHDAY AMBER LOUISE AND BABE.
PUBLICADA EL DOMINGO 5 DE MAYO EN LA TARDE
20 cosas fabulosas de la adultez
27/04/2013 § 2 comentarios
1) Me puedo acostar a la hora que me dé la gana y a veces eso significa a las 8:00 pm. No tengo que acostarme a las 11:00 para poderles decir a mis amigos que soy ‘cool’ porque ya no tengo horario ni tengo que pedirle permiso a nadie para ver televisión hasta la madrugada. Me da sueño y me acuesto y PUNTO.
2) Puedo andar despacio porque ya entendí que la velocidad del carro no es directamente proporcional a mi virilidad/habilidad tras el volante.
3) Puedo tomar un producto de una parte del supermercado Y PONERLA DONDE ME DE LA GANA. Puedo dejar el cereal al lado de las sopas, el aceite al lado de la carne y la leche condensada al lado de la sal.
4) Puedo comprar ropa que me sirve y me gusta y no ropa que a) mi mamá dice que me tengo que poner y que se me ve bien pero que en realidad me hace ver como una papa deforme, o b)ropa que no se le ve bien a nadie, es ridícula y costosa pero que todas mis amigas están usando.
5) Cuando voy a un restaurante puedo pedir lo que me gusta comer y no solamente lo que hay en el menú infantil.
6) No tengo que enfrentar el Gran Dilema Infantil: este sabe mejor pero este otro tiene un juguete más chévere. Solución Adulta: compro el cereal que me gusta y después voy y me compro el juguete más bacano. Mua-ja-já.
7) Las profesoras no me intimida. Bueno, las de mi hijo al menos(hay unas mías que todavía les tengo miedo).
8) No le tengo que dar besos a nadie obligada y mi mamá ya no me puede obligar a compartir ni mis dulces ni mis juguetes.
9) Nadie me usa para entretener a la visita, nadie me pide que cante ni recite ni les cuente qué materias me gustan.
10) No tengo STO (Síndrome de Tarea Olvidada) los domingos por la noche.
11) No tengo que estar pendiente de lo que está sonando el la radio. Me pueden gustar canciones de hace veinte años y decir que soy “retro”. O no decir nada porque igual a nadie le importa.
12) No me da pena llamar a ningún hombre (ya no van a pensar que me gusta y le estoy echando los perros).
13) No me tengo que preocupar por cuidar mi reputación ni mi virginidad. Es más, ya no me importa la reputación ni la virginidad de nadie (este tema tal vez vuelva a cobrar relevancia en unos años cuando Matías descubra las hormonas).
14) Ya no me toca leer los clásicos ni verme películas densas europeas para que la gente crea que soy inteligente.
15) Puedo comer chicle.
16) No tengo que ofrecer disculpas por proferir obscenidades.
17) Todo el mundo sabe con quién me estoy acostando. Y a nadie le importa, que también es refrescante.
18) No tengo que invitar a los hijos de los amigos de mis papás a mi cumpleaños.
19) Nadie escoge mis amigos.
20) Puedo decir NO (no es que mi mamá no me deje, ni mi religión me lo prohíba, ni en el colegio no nos dejan).
Hoja de vida honesta
20/04/2013 § 10 comentarios
Por motivos económicos (Matías necesita pantalones que le lleguen hasta los tobillos y camisas que le cubran más allá del codo) y después de cuatro años de laborar de manera independiente he decidido regresar a la vida asalariada. Para un puesto potencial me pidieron mi hoja de vida actualizada, la cual incluyo a continuación por si saben de alguna vacante.
Nombre: Ángela Álvarez Vélez
Edad: 31 años (porque estuve haciendo cuentas y algunos años de mi adolescencia y un par de la Universidad no deberían contar).
Residencia: Chía (casa con rotos en el techo pero un jardín lleno de tomates).
Estudios: Comunicación Social, Periodismo y Especialización en Estudios Culturales. (o, como dice mi papá, “diplomas que significan que conversa muy bueno pero no sirve para un carajo”).
Perfil Profesional: Excelente manejo de varias plataformas (zapatos de plataforma, plataforma tipo tacón playa, botas de plataforma, etc.) y programas para Mac (Angry Birds, Fruit Ninja y Apalabrados) y PC (Explorador de Windows y Word cuando tengo que hacer cartas para dejar en la portería). Excelente manejo de redes sociales (es que a veces me necesitan en Facebook) y grupos objetivos (mi objetivo es que me den cupones y descuentos).
Trabajo muy bien en equipo (y cuando digo “equipo” me refiero a “los demás miembros de Pinterest”) y tengo muy buenas habilidades comunicativas (Cualquiera que haya aprendido a reducir sus pensamientos a un Tweet las tiene). Atención al detalle (noto las raíces en las peliteñidas inmediatamente) y cumplimiento de metas (por ejemplo, mi meta es que Matías pueda tener vida social y que yo pueda estrenar calzones al menos una vez por lustro). Excelente administración del tiempo con mínima supervisión (no quiero que vean que estoy comprando cosas en Ebay mientras debería estar trabajando) y capacidad para multi-tasking (puedo manejar y textear –en los semáforos).
Me encanta la gente (bueno, está bien, me gustan sus avatars) y tengo disponibilidad inmediata (ya casi me llega el extracto de la tarjeta de crédito y no tengo con qué pagarla) y compromiso total con la empresa (está bien, archivaré la novela que estaba escribiendo…pero si alguien quiere patrocinar el arte y darme un adelanto para que la pueda terminar no me pongo brava). Mi meta es hacer carrera dentro de una compañía (o ganarme el baloto, lo que primero suceda) que ofrezca posibilidades de crecimiento profesional (asciéndanme pronto) y personal (necesito amigos adultos).
Atentamente (bueno, tan antena como puede estar alguien con atención disper…)
Ángela
*PUBLICADA EN LA TARDE EL 21 DE ABRIL DE 2013
El amor y el olfato
12/04/2013 § 11 comentarios

Una noche muy, muy tarde que Jorge me llevó una merienda y me dio un abrazo para darme ánimos para poder seguir trabajando.
Cierta amiga soltera está estrenando novio y me preguntó recientemente cómo sabe uno que es amor del que dura para siempre y cómo es realmente el matrimonio. Le conté mi teoría de las Cuatro Etapas Olfativas de las Relaciones, a saber:
La del perfume, que es cuando uno está empezando a salir y se echa lociones y perfumes y body splash y cremas con olor a vainilla y sabor a chocolate en cada recoveco del cuerpo.
La de las rosas, que es cuando se celebra todo: el aniversario del primer beso, la primera ida a cine, la primera vez que vieron salir juntos el sol, la primera vez que cogieron el semáforo en verde, etc.
La del café que es ya cuando las cosas van en serio y uno empieza a pernoctar, a dormir en la finca de los suegros, a conocerse en piyama, a salir madrugados para el viaje en carretera a visitar a los parientes o a acompañarse a planes de puro bombero como paseos en bicicleta que arrancan a las 5:00 un sábado o a tomarle fotos al nevado cuando amanecen despejado
Y finalmente, la etapa del pedo. Cuando uno ha llegado a un nivel en la relación en la que alguien se tira un pedo sin echarle la culpa al perro, sin fingir que fue el sofá de cuero, sin reírse siquiera, eso es amor puro y verdadero.
Piénselo y verán: la proverbial rubia en el bar o el descocido alto y guapo de nombre impronunciable o cualquiera que sea su fantasía de una noche nunca se tira pedos. Eso es el cénit de la domesticidad. Eso es ya cuando uno se ha visto en piyama, y no en baby doll ni top de tiritas y pantalones de estrellas. No; piyama descolorida de cuello deforme con motas y pañuelos faciales en el bolsillo porque uno amanece con mocos porque tiene rinitis.
Y ese es el amor, el que huele a perfume sólo dos o tres veces al año, a rosas sólo cuando alguien ha parido o ha partido y a café con pedo todas las mañanas.
Pero ese olor hay que quererlo porque es el olor del compromiso, de saber que va a volver por la noche y que me da besitos aún después de comer pizza de anchoas con ajos asados; que se va a reír de mis chistes así los haya oído mil veces; que entiende mis referencias obscuras a películas europeas y canciones ochenteras. Ese el olor a compañía, a hogar, a familia.
A modo de ejemplo –yo siempre tan didáctica- le conté a mi amiga la siguiente anécdota para rematar:
Hace unos años, Jorge y yo nos fuimos solos a una romántica segunda luna de miel. El día del viaje nos teníamos que despertar muy temprano para estar en el aeropuerto a tiempo y yo me desperté un poco antes que él. Me quedé mirándolo, agradecida por tener la oportunidad de darnos esta voladita, por la vida que teníamos juntos, por la relación que habíamos logrado construir. Recuerdo haber sentido una oleada de amor puro mientras lo veía en la escasa luz de la madrugada. Y entonces él abrió los ojos perezosamente, me miró, me sonrió, se tiró un pedo y me dijo:
-Qué, ¿te bañas mientras yo hago popó?
Y ese es el matrimonio.
La Semántica y su importancia en la vida cotidiana
04/03/2013 § 3 comentarios
Hay gente que cree que la semántica no es más que una palabra que aparece en las pruebas de Español, diseñada para confundir a los estudiantes, pero yo estoy convencida de que la semántica es la raíz de muchos problemas cotidianos. Verán, el término semántica viene del griego semantikos que quiere decir “lo que tiene significado”. Semántica, entonces, es todo lo referente a los aspectos de significado y sentido e interpretación de símbolos y palabras. Ahora, ustedes se preguntarán qué tiene que ver eso con, por ejemplo, el que se hayan demorado mucho en arreglarme el Internet. Les daré un ejemplo:
En una conversación con Juan (todos se llaman Juan) de la empresa Interculaquiercosa, me dice que mi servicio será reestablecido MAÑANA. Ahora, yo uso la palabra mañana como ordinal, es decir, hoy, mañana, pasado mañana. Es concreto y definible. Pero Juan usa la palabra mañana como sustantivo, como El Mañana, sinónimo de El Futuro, como El Mañana, El Hoy, El Ayer. Intangible y vago. ¿Ven la diferencia? Entonces, cuando sigo sin servicio luego de 24 horas, que es lo que comprende mi mañana, me irrito. Pero Juan está fresco porque su mañana contempla eones.
¿No están convencidos? Les va otro ejemplo. Recientemente mi mamá ha tenido conversaciones frustrantes con otro Juan, el de su empresa de pensiones, Pensionesesipuede. Ese Juan le ha dicho a mi madre en varias ocasiones que lo de su pensión está “listo”. Ahora, mi mamá lo toma como listo en el sentido de preparado, dispuesto, este mes me consignan; pero Juan lo toma como inteligente, astuto, sagaz, como quien dice, esa cosa de las pensiones está bien diseñada (para que nadie la reciba). Entonces, mientras Juan admira los papeles, mi mamá consulta su saldo.
¿Siguen escépticos? Tomemos como ejemplo un tema de moda: la renuncia del Papa. Ahora, la palabra pontífice viene del latín pontis que significa puente, e ifice que significa constructor. En la antigua Roma se refiería al funcionario que tenía que cuidar el puente sobre el río Tiber. Mediten sobre eso un momento: el pontífice es quien debe construir y cuidar puentes. Y ahora piensen en la labor del Papa, de los Papas, y piensen si han sido fieles a la semántica. Piensen en un mundo en el que los líderes religiosos se dediquen a buscar maneras de unir. Y ya que prendieron el pensador, piensen en los problemas que tenemos actualmente. Términos como paz me llegan a la cabeza. Si para algunos paz significa ausencia de conflicto mientras que para otros significa presencia de bienestar vamos a estar negociando dos cosas distintas cuando nos sentemos a la mesa a dialogar. Términos como justicia, que para unos significa “con cuánto me puedo volar” y para otros “cómo reparamos el daño que ha hecho”; humor, que para algunos es banal y para otros es indispensable.
Semántica. Una fuerza poderosa, ¿no les parece?
Redes Sociales para Dummies
17/02/2013 § 3 comentarios
Todo por metro
01/02/2013 § Dejar un comentario

Esta fue la cantidad de cajas que necesitamos para empacar mis libros. Y eso fue después de hacer una purga y regalar varios.
Recuerdo que cuando era (más) joven había una empresa que sacaba chicle por metros. El metro de chicle venía en una caja redonda y el que más me gustaba era rosado. También recuerdo pizza y sánduches por metro. Aquello del metro me parecía novedoso y ahora he descubierto libros por metro. Interesante, ¿no?
Se trata de la original propuesta de la librería Strand de Nueva York que se especializa en libros raros pero que ha ido creando un negocio alternativo de venta y alquiler de libros por metros. Se preguntarán para qué necesita uno un metro de libros. Pues resulta que muchos clientes son cineastas, o mejor dicho, las personas encargadas de diseñar los escenarios para cine o televisión y necesitan, por decir algo, diez metros de libros de cuero rojos de 15 centímetros de alto. También hay personas que usan los libros como decoración y llaman buscando el metro y medio que les falta para llenar un rincón de la biblioteca. Yo desconozco lo que es una biblioteca vacía y ya antes he confesado que tengo libros en todos los rincones de mi casa (algunos recordarán el famoso embargo que mi hizo Jorge cuando me prohibió comprar más libros hasta que me leyera todos los que tenía. Pero entonces llegó Kindle…). Pero Jenny McKibbe, la diseñadora jefe de Strand, ofrece otro servicio más interesante aún: metro de libros curado. O sea, una biblioteca curada por metro. Es decir, uno le dice que quiere diez metros de libros de arte de Picasso o le hace como una lista de mercado y ella le arma a uno la biblioteca de sus sueños. Eso sí que suena sexy.
Mi biblioteca está lejos completa. Hay libros que añoro pero nimiedades como comprar mercado y vacunar al niño se interponen entre nosotros. Reconozco que a veces voy a las librerías y acaricio el lomo de los volúmenes de cuero como quien soba a los perritos en las tiendas de mascotas. Y yo hasta los oigo gemir un poco cuando me voy sin ellos…
Pero el caso es que he pensado mucho en cómo sería mi lista de mercado para McKibben si me gano el baloto. Creo que sería algo así:
Dos metros de novelas latinoamericanas de principios del siglo XX; seis metros de Mafalda; dos metros de Calvin y Hobbes; quince centímetros de Garfield; un metro de Justo y Franco; medio metro Psicología; dos metros de alquimia –pero de la buena, de libro con pasta dura decorada que tenga cara de haber sobrevivido varias guerras; diez metros de historia; cinco metros de diccionarios; veinte metros de fotografía, arte y diseño surtidos.
Me gusta este ejercicio. Creo que esto del metro curado tiene potencial. Por ejemplo se podría hacer negocio con la música: un metro de Queen, dos metros de U2, cinco centímetros de Phil Collins, diez metros de música de los ’80 y así.
¿Y qué tal una cocina curada? Condimentos por metros. Dos metros de italiano, metro y medio de árabe y veinte centímetros de caribe. Podría ser.
Creo que le voy a decir a Jenny que hagamos negocio. Tal vez hasta podríamos expandir e incluir metros de zapatos, de ropa, de cine, de amigos…




