Una ayudita…

08/05/2013 § 9 comentarios


Mi gran amiga y ex editora del diario La Tarde, en donde se publica desde hace 10 años mi columna Mundo Moderno, antes de irse para el Perú  me dio un empujón y me inscribió para el Premio Simón Bolívar de Periodismo. El plazo para presentar un trabajo es este 24 de mayo y sólo puedo presentar UNA COLUMNA que haya sido publicada entre el 27 de abril del 2012 y el 26 de abril del 2013. He pedido ayuda tenemos estos finalistas:

No hay repitis

Super (gay) man y las nuevas ligas de la justicia

Historias de dos padres

La culpa la tiene el celular

La semántica y su importancia en la vida cotidiana

El amor y el olfato

El mundo AM

Les agradezco que me digan cuáles les gustan. Las columnas de humor rara vez ganan en esta categoría y ninguna mujer humorista ha ganado pero tal vez hagamos historia. Al menos puedo decir que le hice honor a mi amiga y participé.

Gracias por su voto :)

Cosas que se ven en la vereda

06/05/2013 § 2 comentarios


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No sé por qué pero no he podido dejar de preguntarme cómo la dueña de estos botines los dejó tirados al borde de la carretera. Mis explicaciones van de lo francamente tenebroso hasta lo cómicamente imposible. Ustedes qué piensan?

Hermana significa amiga

04/05/2013 § 3 comentarios


Tengo dos hermanas. Una hermana que me perseguía y una hermana que se escondía conmigo; una hermana que me torturaba y una hermana que me consolaba; una hermana que me enseñaba y una hermana que me dejaba enseñarle. Ellas han sido las mayores influencias de mi vida. 

De no ser por las ideas súper prácticas de Pili, mi clóset desconocería el concepto del orden, todavía tendría recibos de la luz de 1998 y probablemente habría dejado la mitad de los muebles en cada uno de los trasteos. Si no hubiera sido por ella no habría aprendido a congelar la salsa de espagueti en cubitos para descongelar sólo un poquito para hacerle a Matías cuando se antoja (a veces se antoja de comer espagueti al desayuno, por ejemplo, o a las 4 de la tarde) y si ella no me lo recuerda se me olvida untarme aceite en las cutículas. Pili es la que se sabe todos los remedios caseros, todos los tips para mantener todo en orden y dado que mi tendencia natural es hacia el caos creativo, sin ella mi vida sería mucho más desordenada y mucho menos divertida. Pili se ríe con todos mis chistes, guarda todos mis secretos, tolera todas mis mañas. Nadie me conoce como ella, nadie me perdona más que ella, nadie me corrige con más amor (ni más frecuencia, ajém…) que ella.

Pero Lini…Lini me introdujo al mundo de la moda, el maquillaje, la alta peluquería, los restaurantes de más de un tenedor, el concepto de las entradas y ensaladas que tenía más que repollo, limón y sal. Lini sacaba del presupuesto estudiantil para comprar espárragos y champiñones y aceite de oliva cuando mis amigos sólo comían atún con arroz. Lini me enseñó que todo era mejor gratinado y que había una sustancia mágica llamada Nutella. Lini, que estudió italiano y sabe pronunciar bien todo el menú de Archie’s, que me trajo un dije con símbolos druidas de Inglaterra, que me dejaba ver las películas que mi mamá me prohibía (todavía me acuerdo de Pesadilla en la Calle Elm y se me acelera el corazón) y se hacía la loca cuando me le robaba los dulces (porque nos daban la misma cantidad pero me comía todos los míos de una sentada). Lini que siempre se acuerda de las fechas importantes, organiza las reuniones, me dice que hay que llamar a las tías, la que vela por que tengamos motivos para celebrar y celebremos de verdad. Lini que insiste en doblar las servilletas de tela y poner los cubiertos en orden y armar fiestas sorpresa y tener puestos fijos. Lini, que es la que nos hace comportarnos como una familia, que nos hace honrar el pasado y respetar nuestros ancestros. Nadie me hace sentir orgullosa de mis apellidos como ella, nadie me recuerda la importancia de las tradiciones como ella, nade nos organiza y nos reúne y nos une como ella, nadie tiene un sentido de lealtad más feroz que ella.

Tengo dos hermanas que me recuerdan de niña y las que me acompañarán de viejita, las que me cuidaron el noviazgo y las que me aguantan las quejas de matrimonio, las que me hacen cuarto y las que me delatan. Soy la más afortunada de las tres porque las tengo a ellas dos.

Tengo dos hermanas y ambas cumplen años este mes y por eso esta columna es para las dos, porque ellas son las mejores amigas que he tenido, y algunos momentos, las únicas.

HAPPY BIRTHDAY AMBER LOUISE AND BABE.

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Quiero aclarar que estamos disfrazados. No cream que esta es la pinta dominguera normal.

PUBLICADA EL DOMINGO 5 DE MAYO EN LA TARDE

20 cosas fabulosas de la adultez

27/04/2013 § 2 comentarios


1) Me puedo acostar a la hora que me dé la gana y a veces eso significa a las 8:00 pm. No tengo que acostarme a las 11:00 para poderles decir a mis amigos que soy ‘cool’ porque ya no tengo horario ni tengo que pedirle permiso a nadie para ver televisión hasta la madrugada. Me da sueño y me acuesto y PUNTO.

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YA NO ME IMPORTA SER PÁLIDA Y BLANCA. No me voy a broncear y ya.

2) Puedo andar despacio porque ya entendí que la velocidad del carro no es directamente proporcional a mi virilidad/habilidad tras el volante.

3) Puedo tomar un producto de una parte del supermercado Y PONERLA DONDE ME DE LA GANA. Puedo dejar el cereal al lado de las sopas, el aceite al lado de la carne y la leche condensada al lado de la sal.

4) Puedo comprar ropa que me sirve y me gusta y no ropa que a) mi mamá dice que me tengo que poner y que se me ve bien pero que en realidad me hace ver como una papa deforme, o b)ropa que no se le ve bien a nadie, es ridícula y costosa pero que todas mis amigas están usando.

5) Cuando voy a un restaurante puedo pedir lo que me gusta comer y no solamente lo que hay en el menú infantil.

6) No tengo que enfrentar el Gran Dilema Infantil: este sabe mejor pero este otro tiene un juguete más chévere. Solución Adulta: compro el cereal que me gusta y después voy y me compro el juguete más bacano. Mua-ja-já.

7) Las profesoras no me intimida. Bueno, las de mi hijo al menos(hay unas mías que todavía les tengo miedo).

8) No le tengo que dar besos a nadie obligada y mi mamá ya no me puede obligar a compartir ni mis dulces ni mis juguetes.

9) Nadie me usa para entretener a la visita, nadie me pide que cante ni recite ni les cuente qué materias me gustan.

10) No tengo STO (Síndrome de Tarea Olvidada) los domingos por la noche.

11) No tengo que estar pendiente de lo que está sonando el la radio. Me pueden gustar canciones de hace veinte años y decir que soy “retro”. O no decir nada porque igual a nadie le importa.

12) No me da pena llamar a ningún hombre (ya no van a pensar que me gusta y le estoy echando los perros).

13) No me tengo que preocupar por cuidar mi reputación ni mi virginidad. Es más, ya no me importa la reputación ni la virginidad de nadie (este tema tal vez vuelva a cobrar relevancia en unos años cuando Matías descubra las hormonas).

14) Ya no me toca leer los clásicos ni verme películas densas europeas para que la gente crea que soy inteligente.

15) Puedo comer chicle.

16) No tengo que ofrecer disculpas por proferir obscenidades.

17) Todo el mundo sabe con quién me estoy acostando.  Y a nadie le importa, que también es refrescante.

18) No tengo que invitar a los hijos de los amigos de mis papás a mi cumpleaños.

19) Nadie escoge mis amigos.

20) Puedo decir NO (no es que mi mamá no me deje, ni mi religión me lo prohíba, ni en el colegio no nos dejan).

 

Hoja de vida honesta

20/04/2013 § 10 comentarios


Por motivos económicos (Matías necesita pantalones que le lleguen hasta los tobillos y camisas que le cubran más allá del codo) y después de cuatro años de laborar de manera independiente he decidido regresar a la vida asalariada. Para un puesto potencial me pidieron mi hoja de vida actualizada, la cual incluyo a continuación por si saben de alguna vacante.

Nombre: Ángela Álvarez Vélez

Edad: 31 años (porque estuve haciendo cuentas y algunos años de mi adolescencia y un par de la Universidad no deberían contar).

Residencia: Chía (casa con rotos en el techo pero un jardín lleno de tomates).

Estudios: Comunicación Social, Periodismo y Especialización en Estudios Culturales. (o, como dice mi papá, “diplomas que significan que conversa muy bueno pero no sirve para un carajo”).

Perfil Profesional: Excelente manejo de varias plataformas (zapatos de plataforma, plataforma tipo tacón playa, botas de plataforma, etc.) y programas para Mac (Angry Birds, Fruit Ninja y Apalabrados) y PC (Explorador de Windows y Word cuando tengo que hacer cartas para dejar en la portería). Excelente manejo de redes sociales (es que a veces me necesitan en Facebook) y grupos objetivos (mi objetivo es que me den cupones y descuentos).

Trabajo muy bien en equipo (y cuando digo “equipo” me refiero a “los demás miembros de Pinterest”) y tengo muy buenas habilidades comunicativas (Cualquiera que haya aprendido a reducir sus pensamientos a un Tweet las tiene). Atención al detalle (noto las raíces en las peliteñidas inmediatamente) y cumplimiento de metas (por ejemplo, mi meta es que Matías pueda tener vida social y que yo pueda estrenar calzones al menos una vez por lustro). Excelente administración del tiempo con mínima supervisión (no quiero que vean que estoy comprando cosas en Ebay mientras debería estar trabajando) y capacidad para multi-tasking (puedo manejar y textear –en los semáforos).

Me encanta la gente (bueno, está bien, me gustan sus avatars) y tengo disponibilidad inmediata (ya casi me llega el extracto de la tarjeta de crédito y no tengo con qué pagarla) y compromiso total con la empresa (está bien, archivaré la novela que estaba escribiendo…pero si alguien quiere patrocinar el arte y darme un adelanto para que la pueda terminar no me pongo brava). Mi meta es hacer carrera dentro de una compañía (o ganarme el baloto, lo que primero suceda) que ofrezca posibilidades de crecimiento profesional (asciéndanme pronto) y personal (necesito amigos adultos).

Atentamente (bueno, tan antena como puede estar alguien con atención disper…)

Ángela 

 

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OJO: FOTO NO (SIEMPRE) REFLEJA EL ESTADO ANÍMICO REAL EN EL MOMENTO DE TRABAJAR.

*PUBLICADA EN LA TARDE EL 21 DE ABRIL DE 2013

El amor y el olfato

12/04/2013 § 11 comentarios


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Una noche muy, muy tarde que Jorge me llevó una merienda y me dio un abrazo para darme ánimos para poder seguir trabajando.

Cierta amiga soltera está estrenando novio y me preguntó recientemente cómo sabe uno que es amor del que dura para siempre y cómo es realmente el matrimonio. Le conté mi teoría de las Cuatro Etapas Olfativas de las Relaciones, a saber:

La del perfume, que es cuando uno está empezando a salir y se echa lociones y perfumes y body splash y cremas con olor a vainilla y sabor a chocolate en cada recoveco del cuerpo.

La de las rosas, que es cuando se celebra todo: el aniversario del primer beso, la primera ida a cine, la primera vez que vieron salir juntos el sol, la primera vez que cogieron el semáforo en verde, etc.

La del café que es ya cuando las cosas van en serio y uno empieza a pernoctar, a dormir en la finca de los suegros, a conocerse en piyama, a salir madrugados para el viaje en carretera a visitar a los parientes o a acompañarse a planes de puro bombero como paseos en bicicleta que arrancan a las 5:00 un sábado o a tomarle fotos al nevado cuando amanecen despejado

Y finalmente, la etapa del pedo. Cuando uno ha llegado a un nivel en la relación en la que alguien se tira un pedo sin echarle la culpa al perro, sin fingir que fue el sofá de cuero, sin reírse siquiera, eso es amor puro y verdadero.

Piénselo y verán: la proverbial rubia en el bar o el descocido alto y guapo de nombre impronunciable o cualquiera que sea su fantasía de una noche nunca se tira pedos. Eso es el cénit de la domesticidad. Eso es ya cuando uno se ha visto en piyama, y no en baby doll ni top de tiritas y pantalones de estrellas. No; piyama descolorida de cuello deforme con motas y pañuelos faciales en el bolsillo porque uno amanece con mocos porque tiene rinitis.

Y ese es el amor, el que huele a perfume sólo dos o tres veces al año, a rosas sólo cuando alguien ha parido o ha partido y a café con pedo todas las mañanas.

Pero ese olor hay que quererlo porque es el olor del compromiso, de saber que va a volver por la noche y que me da besitos aún después de comer pizza de anchoas con ajos asados; que se va a reír de mis chistes así los haya oído mil veces; que entiende mis referencias obscuras a películas europeas y canciones ochenteras. Ese el olor a compañía, a hogar, a familia.

A modo de ejemplo –yo siempre tan didáctica- le conté a mi amiga la siguiente anécdota para rematar:

Hace unos años, Jorge y yo nos fuimos solos a una romántica segunda luna de miel. El día del viaje nos teníamos que despertar muy temprano para estar en el aeropuerto a tiempo y yo me desperté un poco antes que él. Me quedé mirándolo, agradecida por tener la oportunidad de darnos esta voladita, por la vida que teníamos juntos, por la relación que habíamos logrado construir. Recuerdo haber sentido una oleada de amor puro mientras lo veía en la escasa luz de la madrugada. Y entonces él abrió los ojos perezosamente, me miró, me sonrió, se tiró un pedo y me dijo:

-Qué, ¿te bañas mientras yo hago popó?

Y ese es el matrimonio. 

Las siete etapas del atraco

13/03/2013 § 5 comentarios


The Tigger Movie, a film based on the Disney a...

La calcomanía de Tigger fue lo que más me dolió

Me han robado.  No, no es que estén teniendo una regresión a una columna anterior, sino que me han VUELTO a robar.  Esta vez fue el tradicional “cosquilleo” durante un apretujado viaje en transmilenio.  Y sí, de nuevo todos me han dicho que siquiera no me pasó nada y que agradezca que sólo fue el celular y todo igual que la vez pasada.  Pero como ahora ya soy una experta en aquello de ser víctima del robo, quiero ofrecer mi sabiduría con todos ustedes, víctimas potenciales o que ya han pasado por lo que llamaré las siete etapas del atraco.

La idea se la robé a mi mamá, orientadora familiar y consejera fabulosa quien me enseñó sobre las siete etapas del duelo.  Pues bien, creo que cuando a uno lo atracan, de alguna manera uno le hace duelo a lo robado, por lo que estas siete etapas, con algo de creatividad, se pueden adaptar a lo que siente alguien recién atracado.  Lean y decidan.

La primera etapa es el choque.  El instante en el que uno se da cuenta de que algo anda mal.  El bulto que es el celular ya no es visible ni palpable en el lugar en donde generalmente está.  Uno siente como si se acabara de tragar una moneda de cobre helada y una amarga y álgida sensación recorre el tracto de la boca al estómago.  De repente, uno siente que se le seca la garganta y le faltan las palabras.  A veces, hasta empieza a sudar frío y a temblar ligeramente mientras la mano recorre el bolsillo, la cartera, la chaqueta y de nuevo otro bolsillo con creciente desesperación.

Sigue la negación.  – no – se dice uno mismo – no puede ser que me hayan robado.  Eso fue que dejé el celular (la cartera, la billetera, etc.) en alguna parte.  Eso fue que lo dejé en la otra cartera.  Claro, ayer tenía zapatos azules y ahora tengo los café y seguro lo dejé en la cartera que me sale con los zapatos de ayer. O en la casa de mi novio o en la oficina del lado o junto al teléfono sobre la mesa de noche.  Eso fue, lo dejé por ahí, está embolatado pero eso aparece.  Qué va a ser que me hayan robado (otra vez) a mí, yo siempre tan pendiente.  Además, eso es súper seguro, nadie se los roba, tienen clave y a lo mejor me lo devuelven.  Voy a llamarme en caso de que esté por ahí alguien buscándome para entregármelo, yo tan elevada…

Pero ya uno deja de meterse mentiras, y entonces llega la ira.  En ese momento, el diálogo interior es algo así como – Por qué yo, que soy tan buena persona, que hasta compro de esas goticas que venden para alimentación y nunca me cuelo en las filas, por qué yo, maldita sea, ojalá se pudra el que me lo robó, ojalá se electrocute tratando de descifrar la clave.  Policías inútiles, es una mentira el juramento que toman, dizque proteger y servir, sólo palabras pero dónde están cuando uno los necesita.  Claro, uno hace una “U” en rojo y vuelan, pero cometen un verdadero crimen y ni uno.  El colmo, el colmo, vida ¿!(“&)·?/·=)·!!! Por qué no tengo carro, por qué me vine a vivir a este pueblo, si estuviera en mi casita no me habría pasado esto, o si me hubiera pasado al menos mi mamá me estaría reconfortando y mi papá me llevaría a poner el denuncio, pero me toca sola como un hongo en esta ciudad, y fuera de eso llueve, (la maldición de esta semana cabe aquí) ojalá se caiga en un charco y se parta una pierna el que me robó…

Después de estar así mucho rato, llega la culpa.  Y entonces, la consciencia empieza a dar lora.  ¿por qué contesté esa llamada?  Claro, ahí fue cuando vieron dónde lo guardé.  ¿Y dónde dejé el manoslibres? ¿Por qué no cogí un taxi? ¿cómo no me di cuenta? ¿qué le voy a decir a mi papá?  Qué pena, ya van dos veces, cómo pude ser tan elevada, cómo es que me lo amarré con una cuerdita de la mano, por qué, por qué, por qué.

Pero no hay respuestas.  Y después de sobarse la frente varias veces y comprobar que eso no hará que regresemos en el tiempo, aceptamos la siguiente fase: tristeza.  Mi pobre celular, que compré con mi propia plata, en donde anoté el teléfono del niño que me gusta, con el que me distraje jugando culebrita en las filas en el banco, el que me servía de despertador y de amigo.  Con él no me sentía sola nunca porque si me tocaba almorzar sin compañía podía llamar a alguien para que me hiciera visita y los de las mesas de alrededor no creyeran que no tengo amigos.  Él era mi amigo. Tenía una calcomanía de Tigger por detrás y tenía la pantalla azul y se me calentaba cuando hablaba mucho rato con mis hermanas y olía rico porque lo limpiaba con Splash de fresa una vez a la semana para que no quedara grasoso.  Ahora, quién sabe dónde estará, quién lo estará usando, si lo quieren, si le arrancaron la calcomanía.

Y después de una lagrimosa despedida, llega la última etapa: la aceptación.  El celular no va a volver.  No me voy a encontrar al ladrón en la estación de la 26 para obligarlo a devolvérmelo ni voy a encontrar las pistas que conduzcan a la captura de la pandilla que se dedica a separar a las jovencitas de sus pertenencias.  Será volver a la Edad de las Cavernas, como cuando no había celulares y uno tenía que ser previsivo.

Y esas son las siete etapas del atraco.  Espero que mi análisis sicológico les guste y que nunca tenga que hacer este doloroso recorrido.  Feliz fin de semana y espero que el lunes los encuentre con sus pertenencias intactas.

*PUBLICADA EN MUNDO MODERNO EN el 2004

La Semántica y su importancia en la vida cotidiana

04/03/2013 § 3 comentarios


English: Pope Benedict XVI during general audition

¿Puente entre las diferentes religiones? Hmmmm, tal vez no.

Hay gente que cree que la semántica no es más que una palabra que aparece en las pruebas de Español, diseñada para confundir a los estudiantes, pero yo estoy convencida de que la semántica es la raíz de muchos problemas cotidianos. Verán, el término semántica viene del griego semantikos que quiere decir “lo que tiene significado”. Semántica, entonces, es todo lo referente a los aspectos de significado y sentido e interpretación de símbolos y palabras. Ahora, ustedes se preguntarán qué tiene que ver eso con, por ejemplo, el que se hayan demorado mucho en arreglarme el Internet. Les daré un ejemplo:

En una conversación con Juan (todos se llaman Juan) de la empresa Interculaquiercosa, me dice que mi servicio será reestablecido MAÑANA. Ahora, yo uso la palabra mañana como ordinal, es decir, hoy, mañana, pasado mañana. Es concreto y definible. Pero Juan usa la palabra mañana como sustantivo, como El Mañana, sinónimo de El Futuro, como El Mañana, El Hoy, El Ayer. Intangible y vago. ¿Ven la diferencia? Entonces, cuando sigo sin servicio luego de 24 horas, que es lo que comprende mi mañana, me irrito. Pero Juan está fresco porque su mañana contempla eones.

¿No están convencidos? Les va otro ejemplo. Recientemente mi mamá ha tenido conversaciones frustrantes con otro Juan, el de su empresa de pensiones, Pensionesesipuede.  Ese Juan le ha dicho a mi madre en varias ocasiones que lo de su pensión está “listo”. Ahora, mi mamá lo toma como listo en el sentido de preparado, dispuesto, este mes me consignan; pero Juan lo toma como inteligente, astuto, sagaz, como quien dice, esa cosa de las pensiones está bien diseñada (para que nadie la reciba). Entonces, mientras Juan admira los papeles, mi mamá consulta su saldo.

¿Siguen escépticos? Tomemos como ejemplo un tema de moda: la renuncia del Papa. Ahora, la palabra pontífice viene del latín pontis que significa puente, e ifice que significa constructor. En la antigua Roma se refiería al funcionario que tenía que cuidar el puente sobre el río Tiber. Mediten sobre eso un momento: el pontífice es quien debe construir y cuidar puentes. Y ahora piensen en la labor del Papa, de los Papas, y piensen si han sido fieles a la semántica. Piensen en un mundo en el que los líderes religiosos se dediquen a buscar maneras de unir. Y ya que prendieron el pensador, piensen en los problemas que tenemos actualmente. Términos como paz me llegan a la cabeza. Si para algunos paz significa ausencia de conflicto mientras que para otros significa presencia de bienestar vamos a estar negociando dos cosas distintas cuando nos sentemos a la mesa a dialogar. Términos como justicia, que para unos significa “con cuánto me puedo volar” y para otros “cómo reparamos el daño que ha hecho”; humor, que para algunos es banal y para otros es indispensable.

Semántica. Una fuerza poderosa, ¿no les parece?

Redes Sociales para Dummies

17/02/2013 § 3 comentarios


Todo el mundo teme esa incómoda conversación que empieza con “¿pero entonces tu y yo qué somos?” que a veces se expresa como “¿nosotros qué venimos siendo?” y no me refiero a cuando uno está desenredando parentescos y no se sabe si es primo segundo o tercero. Me refiero a eso de si somos amigos, amigos con derechos, novios, tinieblas, oficiales u otra de esas relaciones posmodernas que tienen sólo verbos pero no etiquetas (Jorge, por ejemplo, nunca quiso tener esa conversación y me mandó la razón con Mario Benedetti), relaciones que hoy se han hecho más complicadas con la aparición de las redes sociales, las cuales confunden a algunos y hacen pensar que hay mayor grado de intimidad del que realmente existe. Para ayudar a la gente que cree que “contacto” y “amigo” son la misma cosa, he elaborado esta lista de lo que significan las relaciones en redes sociales.
 
Si somos contactos en  Linkedin: probablemente quiero que de puesto o que me ayude a encontrar puesto o pienso que puede comprar lo que yo vendo o ayudarme a encontrar algo que necesito comprar o, en su defecto, conoce a alguien que yo quiero conocer con los fines anteriormente descritos.
Si nos seguimos en Twitter: usted tiene acceso a información que me interesa, bien sea porque me divierte o porque la necesito por algún otro motivo. También es posible que me guste tener seguidores en Twitter porque me hace sentir famosa y lo sigo para que me siga y nunca leo sus Tweets ni me interesa lo que Twitea. O sea, sus Tweets ni pío. Lo anterior también aplica para seguir el blog o la cuenta de Flickr o Tumblr. En algunos casos, uno ni siquiera sabe a quién sigue (como le ocurre a cierto exnovio mío que me sigue en Twitter pero se niega a ser mi amigo en Facebook porque en Twitter cree que soy una gringa exótica comiquísima y en cambio en Facebook sabe que soy yo). 
Si nos seguimos en Pinterest: tenemos el mismo gusto.
Si estamos en círculos de Google +: esta plataforma es relativamente  nueva así que puede significar que no sé qué es y lo sigo como por pena o que realmente intercambiamos información interesante sin tener comunicaciones personales.
Si somos contacto de la BB, Viber o Whatsapp: ocasionalmente lo voy a necesitar para algo pero soy demasiado tacaño para gastar de mis limitados minutos en oír su voz.
Amigos en Skype: el contacto personal es importante en nuestra relación pero no es físicamente posible. Esto puede ser amistad real o intensidad laboral.
Si somos amigos en Facebook: esta es tal vez la más amigable de las redes pero también la más engañosa. Puede que nos conozcamos personalmente pero no nos vemos en persona hace varios años y probablemente no nos cayéramos del todo bien pero ahora tenemos tantos amigos en común que da pena no tenernos como contactos o de verdad nos queremos y esto nos permite seguir en contacto a pesar de la distancia y la falta de tiempo y qué rico ver fotos de los hijos que no conocemos.
 
Ahora bien, cuando uno tiene dos o más de los anteriores con una misma persona, eso ya significa un nivel de interrelación acercándose a una amistad y da pie para que en caso de un encuentro personal haya por lo menos pico en la mejilla.

Todo por metro

01/02/2013 § Dejar un comentario


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Esta fue la cantidad de cajas que necesitamos para empacar mis libros. Y eso fue después de hacer una purga y regalar varios.

Recuerdo que cuando era (más) joven había una empresa que sacaba chicle por metros. El metro de chicle venía en una caja redonda y el que más me gustaba era rosado. También recuerdo pizza y sánduches por metro. Aquello del metro me parecía novedoso y ahora he descubierto libros por metro. Interesante, ¿no?

Se trata de la original propuesta de la librería Strand de Nueva York que se especializa en libros raros pero que ha ido creando un negocio alternativo de venta y alquiler de libros por metros. Se preguntarán para qué necesita uno un metro de libros. Pues resulta que muchos clientes son cineastas, o mejor dicho, las personas encargadas de diseñar los escenarios para cine o televisión y necesitan, por decir algo, diez metros de libros de cuero rojos de 15 centímetros de alto. También hay personas que usan los libros como decoración y llaman buscando el metro y medio que les falta para llenar un rincón de la biblioteca. Yo desconozco lo que es una biblioteca vacía y ya antes he confesado que tengo libros en todos los rincones de mi casa (algunos recordarán el famoso embargo que mi hizo Jorge cuando me prohibió comprar más libros hasta que me leyera todos los que tenía. Pero entonces llegó Kindle…). Pero Jenny McKibbe, la diseñadora jefe de Strand, ofrece otro servicio más interesante aún: metro de libros curado. O sea, una biblioteca curada por metro. Es decir, uno le dice que quiere diez metros de libros de arte de Picasso o le hace como una lista de mercado y ella le arma a uno la biblioteca de sus sueños. Eso sí que suena sexy.

Mi biblioteca está lejos completa. Hay libros que añoro pero nimiedades como comprar mercado y vacunar al niño se interponen entre nosotros. Reconozco que a veces voy a las librerías y acaricio el lomo de los volúmenes de cuero como quien soba a los perritos en las tiendas de mascotas. Y yo hasta los oigo gemir un poco cuando me voy sin ellos…

Pero el caso es que he pensado mucho en cómo sería mi lista de mercado para McKibben si me gano el baloto. Creo que sería algo así:

 Dos metros de novelas latinoamericanas de principios del siglo XX; seis metros de Mafalda; dos metros de Calvin y Hobbes; quince centímetros de Garfield; un metro de Justo y Franco; medio metro Psicología; dos metros de alquimia –pero de la buena, de libro con pasta dura decorada que tenga cara de haber sobrevivido varias guerras; diez metros de historia; cinco metros de diccionarios; veinte metros de fotografía, arte y diseño surtidos.

Me gusta este ejercicio. Creo que esto del metro curado tiene potencial. Por ejemplo se podría hacer negocio con la música: un metro de Queen, dos metros de U2, cinco centímetros de Phil Collins, diez metros de música de los ’80 y así.

¿Y qué tal una cocina curada? Condimentos por metros. Dos metros de italiano, metro y medio de árabe y veinte centímetros de caribe. Podría ser.

Creo que le voy a decir a Jenny que hagamos negocio. Tal vez hasta podríamos expandir e incluir metros de zapatos, de ropa, de cine, de amigos…

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