Revolución Marrón
18/05/2013 § 4 comentarios
Algunos de mis amigos hacen muecas de horror cuando oyen que mi papá parte el mango con la misma navaja con la que les quita los nuches a las yeguas (tranquilos, la limpia en el bluyín cuando pasa de una tarea a la otra) pero la verdad es que me considero bastante afortunada aunque no siempre supe que era algo raro.
Noté la diferencia cuando llegué a vivir a Bogotá y tuve un novio que pensaba que las fresas crecían en arbustos (como las pitufifresas, que era lo más cercano a una fresa que había visto). Cierto cuñado, también bogotano, nos preguntó alguna vez cómo se sabía cuándo estaban listos para consumir los huevos que ponía la gallina porque él no había visto nunca un “huevo biche”. Otro primito criado en la capital fue motivo de burla porque en el colegio le pidieron que dibujara un pollo y él dibujó una pierna con papitas y gaseosa. La verdad es que tener potreros a la mano y fincas los fines de semana es un lujo que muchos damos por sentado.
El problema no es sólo bogotano. Un estudio reciente realizado a niños franceses mostró que los niños dibujaron pollos asados y croquetas de pescado en lugar de animales. En Inglaterra el año pasado la empresa Leaf realizó una encuesta en personas entre los 16 y 23 años y descubrió que el 36% no sabe que la tocineta proviene de los cerdos; el 40% no sabe que la leche viene de las vacas y el 11% pensaba que los huevos son comida procesada a partir del trigo y el maíz (esto además de la noticia de una mujer de Torquay que admitió darle puré de hamburguesas que compraba en en un restaurante de comida rápida a su hija de pocos meses porque no sabía cocinar). En Australia, la mayoría de los niños piensan que el yogur proviene de una planta, y un programa especial de Jamie Oliver mostró niños en Estados Unidos que eran incapaces de reconocer vegetales como tomates, papas y zanahorias cuando se les presentaron en su forma natural, cruda y sin procesar.
La cosa es grave.
Más allá de burlarme de mi compañera de clase que pensaba que las cebollas tenían pepa en el centro como un aguacate (y me burlé MUCHO), este nivel de ignorancia me preocupa, sobre todo ahora que soy mamá y ando buscando colegio. Somos increíblemente afortunados porque Matías no sólo tiene a mi papá que le enseñe cómo hacerle cesárea a una vaca (y va a saber que los perros no tienen cordón umbilical, a diferencia de su padre) pues tenemos nuestra propia huerta en donde él ha cogido tomates y habichuelas. Pero somos una minoría.
Por eso creo que la educación necesita una reforma y propongo ahora mismo que el Ministerio competente ordene que todos los colegios dicten una nueva materia: MUGROLOGÍA. Los niños se tienen que ensuciar, tienen que tener contacto con la tierra, sembrar, embarrarse, ver lombrices y jugar con lodo. Niño que llegue con el uniforme limpio a la casa no pasa. La revolución verde ya pasó. ¡Es hora de la Revolución Marrón!
PUBLICADA EL 18 DE MAYO DE 2013 EN LA TARDE
La mamicartera
11/05/2013 § Dejar un comentario
Yo estaba preparada para la transformación. Yo sabía que mi cuerpo no sería el mismo pero todo eso lo enfrenté con gracias y dignidad (y la ocasional rabieta porque pensaba que con la última contracción dejaría de ser parturienta y me convertiría en mamá y todo volvería a la normalidad.
Ja, ja, ja. Aparte de las estrías que me dejaron como si me hubiera revolcado con un tigre, se me deformaran los pies y los globos oculares, se me oscureció el pelo, me salieron canas, me volví alérgica a mi marca de maquillaje predilecta y se me resecó la piel y quedé con problemas de azúcar en la sangre
Pero no sólo sufrió mi cuerp. Sufrieron mis posesiones. Antes de tener que pensar en banalidades como alimentar a mi hijo yo podía invertir una porción generosa de mi quincena en la compra de útiles e insumos profesionales como libros, esmaltes para uñas, polvos, cremas, ungüentos, perfumes, barras hidratantes para labios, estilógrafos, cuadernos de diseñador y trufas de whisky. Y todo iba a dar a una de mis fabulosas carteras. Ay, cómo me encantan las carteras…y las billeteras y las bolsitas y los portalápices y los monederos y los portalabiales y los estuches y todas las cositas con cremallera y espejitos y…en fin, tienen la idea.
Mas ahora, mi cartera, otrora de tamaño decente y hecha en cuero, negra, con mariposas en relieve y forro satinado, altar y receptáculo de todas mis vanidades, banalidades y feminidades, es ahora grande, de material antiinflamatorio, a prueba de agua, sismoresistente, deforme y decididamente maternal. Abro mi mamicartera, con cautela meto la mano y me topo con al menos cinco crayones, pañuelos faciales en diferentes estados de humedad, un surtido de partes de juguetes –un brazo, una cabeza, un casco que no pertenecen al mismo cuerpo- y algo que alguna vez se pareció a una barra labial hidratante con sabor a cereza que ahora está mordida y babiada. Además mi mamicarera tienen un lugar para el jabón antibacterial, los pañitos húmedos, el Neosporin, las curitas del Hombre Araña (que sirven tanto para las laceraciones reales como para las imaginarias), el atomizador desinfectante, el Spray Mágico (que espanta arañas, zombies y monstruos comeniños), botella de agua, termito con jugo, coca con tapa hermética con trocitos de manzana verde, bolsita hermética con trocitos de zanahoria, marcadores lavables, hojitas para rayar (porque no todos los restaurantes tienen juguetes para niños, lo cual debería ser obligatorio por ley) y una billetera que está que se revienta porque además de mi pase, mi cédula y dos billetes de diez contiene el registro civil, el carné de la EPS, el carné de vacunación, el carné del colegio, la tarjeta con el número del pediatra y las tarjetas de las cuatro mil empresas de salones de juegos con maquinitas y atracciones (ya no son de monedas) y las tarjetas de descuentos de club infantil de siete restaurantes distintos.
No cabe duda, a la mamita se le reconoce por la cartera. Pero no cambiaría la mía por nada…aún. Feliz Día de la Mamicartera habiente y nos vemos en la fila (no sé cuál pero siempre hay una).
* PUBLICADA EL 12 DE MAYO DE 2013 EN LA TARDE
El Mundo AM
06/04/2013 § 3 comentarios

La pata de una vaca. Esto estaba en el borde de la carretera ayer. Matías y yo la vimos camino al cole. Esta es una de esas cosas mañaneras… (la cabeza de la vaca estaba al lado pero me parece demasiado macabra publicarla. Pero le tomé foto…)
No soy una persona mañanera. Mi cerebro se despierta tipo 11 y mi simpatía no se asoma antes del mediodía. Tipo 4:30 soy una caja de música pero realmente llego a mi mejor momento a las 5:45, que curiosamente coincide con el Happy Hour en la mayoría de los bares pero creo que es pura coincidencia (o memoria genética, no estoy segura). La noche es mi amiga. Mis tesis y el par de libros que he escrito los que escrito de noche, tres de ellos anteriores con la misma gata acostada en mi regazo. La noche se me hace emocionante, llena de energía misteriosa y un ambiente eléctrico. Lo que se hace de noche está teñido de complicidad. Las actividades más mundanas y cotidianas adquieren un matiz nuevo cuando se realizan a la luz de la luna. Cómanse un huevo frito a las 11:30 PM y verán que les sabe diferente.
Pero hace rato no veo la noche. Llego a las 8 PM cabeceando como toro bravo porque mi hijo es madrugador. MUY madrugador. Se despierta generalmente antes de las 6, incluyendo domingos, festivos y días helados, y pasa de fundido a disfrazado de Batman en cinco segundos. Cuando logro dormirlo a las 7:30 PM ya no me dan ganas de leer ni de escribir ni de revisar si tengo pedazos de chicle en el pelo. A duras penas tengo energía para comer y ya. Lejos han quedado los días en los que llamaba a mis amigos noctámbulos para hablar hasta altas horas de la mañana de toda suerte de temas intrigantes (porque la verdad es que la sexualidad de Luke Skywalker es un tema que de día no puede tratarse), me metía a las redes sociales o leía autores densos como Milan Kundera o W. Sommerset Maugham (no me imagino uno cómo lee Foucault a plena luz del sol). Incluso esas noches de recién casados cuando Jorge y yo nos quedábamos hasta tarde hablando de todo y de nada, antes de que nuestras noches estuvieran llegas de remedios para la tos, teteros y vaporizadores.
Ahora me levanto temprano y el sol me sorprende caminando por la carretera veredal con Matías de la mano, rumbo al colegio que queda cerca. Trato de ponerle buena cara a la cosa pero la verdad es que el sol se me hace vulgar y medio mañé. Los colores son chillones, los sonidos son estruendosos y huele a queso. Mientras que la noche es de los gatos, las brujas, los amantes y las conspiraciones, la mañana es de los perros callejeros, los lecheros, los maletines de cuero y las cirugías.
Pero poca opción tengo. Ya mi blancura vampiresca ha cedido y tengo tantas pecas que de lejos parezco bronceada y me he hecho amiga de los demás matutinos. Tengo gorro de viejita y botas pantaneras y le he cogido cariño al olor de la boñiga.
Todavía extraño mi amiga noche. Tal vez algún día regale mis piyamas de franela que huelen a tetero y me compre una piyama de satín negro. Aunque lo más probable es que Matías luego la use como disfraz de Drácula para una presentación del colegio.
+ PUBLICADA EL 7 DE ABRIL EN LA TARDE
El templo ateo
30/03/2013 § 4 comentarios
Recientemente un amigo cristiano me dijo –Ángela, ¡tu debes unirte a las filas del Ejército del Señor!
Por quitármelo de encima contesté –Ya me reclutaron.
A lo que él replicó –Si ya estás en el ejército, ¿por qué no te he visto en misa?
Y yo susurré: -Porque estoy en el Servicio Secreto.
Me acordé de la anécdota esta semana porque justo para la pascua leí un artículo sobre la importancia de los templos en las ciudades y argüía a favor de un templo ateo. El autor, el arquitecto Tom Greenall, trabajó con Alain de Botton (autor de Religión para Ateos) y Jordan Hodgson en la propuesta de templos como proyecto de diseño crítico, es decir, diseño usado para iniciar debates en lugar de dar soluciones. Los tres piensan que las ciudades necesitan lugares de culto pero que ya no hay tiempo para los deberes que exigen una religión organizada. Sin embargo los humanos necesitamos rituales consoladores y entrañables y para ellos la solución son los templos ateos. Incluso dicen que los museos, teatros y centros comerciales de alguna manera están reemplazado las iglesias en muchas ciudades pues la arquitectura de estos sitios inspira lo que otrora inspiraban los templos.
No sé si estoy del todo de acuerdo pero me parece interesante. Mucha gente tienen
momentos profundos de introspección en un rinconcito del café del centro comercial un martes por la mañana cuando no hay mucha gente mientras sorben pensativos un café mocha; otros se confiesan en la mesa esquinera poco iluminada del restaurante que ofrece almuerzos ejecutivos; más de una ha sentido que el Universo le responde su Pregunta cuando de casualidad abre un libro cualquiera en la librería y un pasaje parece susurrarle la Respuesta. No es del todo descabellado entonces pensar en diseñar un lugar que promueva la oración secular. El primer edificio de este estilo está programado para ser construido en Londres y será un rascacielos negro que muestre la evolución de los humanos en peldaños, todos sobre un peldaño de oro que muestra la gran incógnita de lo que ocurrió antes de lo que conocemos como el Principio. No sé a ustedes pero una laja de oro podría inspirar en mí pensamientos bastante elevados.
Estos arquitectos son parte de un movimiento mayor llamado espiritualidad atea (no es ironía). Libros y artículos, algunos más serios que otros, describen las ventajas de la espiritualidad atea: no hay que creer en el infierno, los domingos son libres, no hay que tratar de evangelizar a nadie y si bien no tienen canciones (como lo señala el humorista Steve Martin) los ateos, a falta de cantos gregorianos y música de órgano, tienen rock.
Pareciera que el tema del ateismo podría estar ganando terreno pues, en palabras de los autores, lo invisible y lo inexistente se parecen mucho.
Por eso en esta Semana Santa voy a explorar la idea de templos alternativos. Tal vez empiece por una pizzería…
* PUBLICADO EL 31 DE MARZO DE 2013.
Consejos para mujeres en potencia y con mucho potencial
22/03/2013 § 8 comentarios
Esta semana fui invitada a hablar con las alumnas del Gimnasio José Joaquín Casas a raíz del mes de la mujer y me dijeron que pensara qué consejos les daría a las mujeres del futuro. Esta es una lista a la tal vez le añada más cosas en el futuro y que espero que ustedes me ayuden a nutrir. Ahí va:
Humildad significa saber la diferencia entre lo que uno es y lo que no es. Si es inteligente, sea humilde y sepa que es inteligente; si es bonita, acepte que es bonita. No se haga la boba ni diga que es fea que eso es estupidez, no humildad.
Sean responsables. Ser responsables no significa hacer siempre las cosas bien. Significa aceptar las consecuencias de las decisiones que uno toma, buenas o malas. Si no están listas para las consecuencias, no tomen las decisiones solas. En otras palabras, si papi tiene que pagar, papi puede opinar.
Si un hombre mayor las pretende, antes de sentirse halagadas pregúntense por qué las mujeres de su edad no quieren salir con él.
La decisión sexual más importante no es ni cuándo ni con quién sino por qué. Si es porque todas lo han hecho menos yo, porque si no él me va a echar, porque él no quiere esperar más, porque qué oso ser virgen, entonces…no.
No vayan al mismo lugar que el tipo que les gusta y después finjan que se lo encontraron de pura casualidad. Ellos se dan cuenta.
Si no está lista para que su abuelita sepa lo que está haciendo, no lo haga.
No se burle ni se impaciente con su mamá porque ella no entiende el iPhone ni sabe manejar el iPad. Recuerde que usted no siempre supo manejar el iNodoro.
No se rían si lo que el tipo dijo no es chistoso. Tengan criterio para dispensar halagos y verán que los que reciben son más sinceros.
Encuentren algo que les encante hacer que no tenga nada que ver con los hombres. Y cuando estén contentas, cuando tengan confianza en sí mismas y estén bien ocupadas, entonces pueden tener novio.
No escondan al novio ni dejen que él se esconda. Si realmente te quiere, va a querer conocer a las personas que te fabricaron.
Hagan un pacto con los papás: yo prometo llamar si estoy en problemas y ustedes prometen no juzgarme por haberme metido en problemas. Así todos sabemos que si la cosa es grave no me va a dar más miedo la reacción de mi papá que seguir en una situación que no sé manejar.
Nunca se es demasiado cool para poner tildes.
TÁPENSE. Es mejor despertar la curiosidad que la lujuria.
CÁLLENSE. Oigan a sus papás, a sus maestros, a los demás. Especialmente a los novios. A veces creen que la relación es maravillosa y es porque están en una relación consigo mismas.
Qué el único misterio que queda por revelar no sea su inteligencia.
Los modales nunca pasan de moda. La ortografía tampoco lo hará.
Si sus chats tienen más emoticones que palabras, compre un diccionario.
Facebook no es un diario íntimo. Pilas con lo que comparte.
Tengan una dirección electrónica decente. Es muy tierno y chistoso ahora pero nadie quiere contratar a florceitaroquera927 ni a facilperotierna94.
En el mundo real, nadie te valora por tu potencial. Deja la pereza y haz todas esas cosas que crees que podrías hacer si te diera la gana.
Si pone los cachos contigo te pondrá los cachos a ti.
Tengan límites: emocionales, físicos, espirituales. Aprendan a decir que no sin pena y sin explicaciones.
Y recuerden: para el gobierno son niñas hasta que cumplan los 18; para sus maestros, mientras estén en el colegio; para sus padres, hasta que vivan bajo el mismo techo. Pero ustedes se creen muy maduras, muy adultas, muy independientes, sobre todo porque eso les dicen en la televisión. Pero ojo, mucho ojo: los únicos que les dicen que ustedes pueden decidir solas son los que les están tratando de vender algo. Por eso, háganme caso.
* PUBLICADO EL 24 DE MARZO DE 2013 EN LA TARDE
Gente sobrante
16/03/2013 § 5 comentarios
De pronto ya se enteraron de la política de los medios oficiales chinos de referirse a las mujeres solteras mayores de 28 años como “mujer sobrante”, que en mandarín se dice shengnu. El apelativo forma parte de una campaña que busca eliminar la cantidad de hombres solteros que hay en China, país en donde a pesar de haber 20 millones de hombres más que mujeres, las mujeres parecen cada vez menos proclives a casarse con cualquiera. Qué vaina que el gobierno chino piense que los hombres solteros desestabilizan el orden social. Y aunque los que sobran no son ellos, las señaladas son ellas y el gobierno ha optado por la vergüenza social como incentivo para el matrimonio. Claro, porque no hay mejor cimiento para una relación duradera de mutuo apoyo, fidelidad y amor como la pena. Yo no creo que funcione, especialmente porque la mayoría de las chinas solteras son educadas y con ingresos propios, por lo que pienso que una palabrita como shengnu no las va a arriar hacia el altar.
Sin embargo confieso que me resulta interesante la idea de que hay gente que sobra en una sociedad. Por ejemplo creo que definitivamente la gente que cree que casarse es una meta y que reproducirse es una obligación sobra, y mucho. Son como el colesterol de la sociedad; nos vuelven pesados y nos impiden avanzar.
Otro grupo que hay que adelgazar es el de los seguidores de “más vale malo conocido” y “mejor mal acompañada que sola”. Esos sí que nos están sobrando.
En mi profesión, por ejemplo, quisiera declarar shengnu a toda esta generación de pseudo-periodistas que creen que generar escándalo es lo mismo que investigar, que opinar es lo mismo que juzgar, que la crítica es igual a la rajadera y que los ángulos asimétricos y la edición tipo MTV reemplaza la reportería real. Ah, y chau con la modita esta de que ponerse un disfraz durante 20 minutos es una “crónica de inmersión”.
Me sobran también los evangelistas de cualquier naturaleza, bien sea los que me quieren convertir al yoga, al vegetarianismo, al deporte o cualquier otra corriente. Me pesan los médicos que tienen un solo diagnóstico para todo (gordo) y los colegios que no han entendido que las evaluaciones y los castigos son del siglo pasado.
Me tallan los omnisapientes que creen que nadie tiene nada para enseñarles, que se las saben todas, que sólo hay dos clases de personas en el mundo: los que están de acuerdo con ellos y los idiotas. También me hacen bulto los que creen que los semáforos y las tildes son facultativos.
Por eso quisiera diseñar una varita shengnu que me permita (a mí y a un grupo selecto de oficiales) ir por la calle declarando sobrantes. Prometo perseguir a los corruptos, los mentirosos y los ladrones primero. Pero ojo, la gente que le pinta las uñas a los French Poodle, usa mocasines sin medias o actualiza su estado en Facebook más de tres veces al día está en mi radar.
PUBLICADA EL DOMINGO 17 DE MARZO DE 2013 EN LA TARDE
La Feminista y las Mariposas de Cerámica.
09/03/2013 § 3 comentarios
No he sido precisamente la más fanática del Día de la Mujer. No me gusta su origen, lo que representa, cómo se celebra, cómo se ha mediatizado y cómo se usa para vender rosas baratas en los semáforos. Fo, fo, fo. Año tras año me debato entre escribir al respecto y tratar de no sonar latosas (pueden leer las columnas de otros años aquí, aquí y aquí) y simplemente ignorarlo y esperar que la gente que me manda tarjetas virtuales de felicitación entienda que aprecio su cariño pero deploro este día.
Pero este año…ay, este año estoy en problemas.
Lo que pasa es que mi hijo, mi hermoso, tierno e inocente bebé, está en el Jardín y allá han sucumbido a la tentación de celebrar este día macabro y hoy, justamente hoy, 8 de marzo, día que detesto, ha llegado con un regalo para mi. Pero no cualquier regalo; no un bouquet de flores marchitas ni una tarjeta prefabricada. Por supuesto que no. Mi hijo ha llegado con un móvil de mariposas de cerámica que él mismo hizo y pintó y luego metió dentro de una bolsa de papel marrón que además decoró con papel de seda.
¿Qué hace una en este tipo de situaciones? En el manual de la Clínica no había ningún capítulo sobre el efecto que el estrógeno tendría sobre mi feminismo, ninguna advertencia sobre la posibilidad de que las mariposas estropearan años de animadversión. Pero ahí lo tienen, este regalo de mi hijo me enterneció. Y me lo entregó dándome un beso babiado y diciéndome “Feliz día de la mujer, Mami.”
Lamento informarles que se me encharcaron los ojos.
¡Pero, por Florance! ¿Qué me pasa?
Es una conspiración. Los promotores de este día sacaroso han reclutado a los niños y eso es sencillamente cruel. Es bajo. Es ruin. Es…bastante efectivo. Porque ahora tengo el móvil de mariposas colgado del techo y la bolsa pegada al corcho del que pego todos los artes de mi hijo y no puedo, no puedo generar el veneno de otros años.
Siento los suspiros de desprecio, los gruñidos desaprobatorios. Lo sé. Me los merezco. Pero es que estas delicadas y deformes creaciones de cerámica, colgadas con amor de hilos sucios y surcados con cuentas plásticas –probablemente chinas y tóxicas- las hizo Matías. Ustedes no entienden. Con razón Simone de Beauvoir nunca tuvo hijos. Un solo móvil y Llegó para quedarse habría tenido como protagonista una mariposa.
O tal vez no. Tal vez sea sólo yo. Tal vez sea pasajero y un día no muy lejano me siente con Matías y le explique sobre teoría de género y le hable de Judith Butler y le cuente sobre las sufragistas y veamos Erin Brocovich arrunchados comiendo crispetas.
Tal vez otro día, pero no hoy. Hoy sólo tengo ojos maternales para mis mariposas de cerámica. El año entrante alegaré sin duda…salvo que en el colegio les enseñen a hacer rosas en porcelanicrom.
La Semántica y su importancia en la vida cotidiana
04/03/2013 § 3 comentarios
Hay gente que cree que la semántica no es más que una palabra que aparece en las pruebas de Español, diseñada para confundir a los estudiantes, pero yo estoy convencida de que la semántica es la raíz de muchos problemas cotidianos. Verán, el término semántica viene del griego semantikos que quiere decir “lo que tiene significado”. Semántica, entonces, es todo lo referente a los aspectos de significado y sentido e interpretación de símbolos y palabras. Ahora, ustedes se preguntarán qué tiene que ver eso con, por ejemplo, el que se hayan demorado mucho en arreglarme el Internet. Les daré un ejemplo:
En una conversación con Juan (todos se llaman Juan) de la empresa Interculaquiercosa, me dice que mi servicio será reestablecido MAÑANA. Ahora, yo uso la palabra mañana como ordinal, es decir, hoy, mañana, pasado mañana. Es concreto y definible. Pero Juan usa la palabra mañana como sustantivo, como El Mañana, sinónimo de El Futuro, como El Mañana, El Hoy, El Ayer. Intangible y vago. ¿Ven la diferencia? Entonces, cuando sigo sin servicio luego de 24 horas, que es lo que comprende mi mañana, me irrito. Pero Juan está fresco porque su mañana contempla eones.
¿No están convencidos? Les va otro ejemplo. Recientemente mi mamá ha tenido conversaciones frustrantes con otro Juan, el de su empresa de pensiones, Pensionesesipuede. Ese Juan le ha dicho a mi madre en varias ocasiones que lo de su pensión está “listo”. Ahora, mi mamá lo toma como listo en el sentido de preparado, dispuesto, este mes me consignan; pero Juan lo toma como inteligente, astuto, sagaz, como quien dice, esa cosa de las pensiones está bien diseñada (para que nadie la reciba). Entonces, mientras Juan admira los papeles, mi mamá consulta su saldo.
¿Siguen escépticos? Tomemos como ejemplo un tema de moda: la renuncia del Papa. Ahora, la palabra pontífice viene del latín pontis que significa puente, e ifice que significa constructor. En la antigua Roma se refiería al funcionario que tenía que cuidar el puente sobre el río Tiber. Mediten sobre eso un momento: el pontífice es quien debe construir y cuidar puentes. Y ahora piensen en la labor del Papa, de los Papas, y piensen si han sido fieles a la semántica. Piensen en un mundo en el que los líderes religiosos se dediquen a buscar maneras de unir. Y ya que prendieron el pensador, piensen en los problemas que tenemos actualmente. Términos como paz me llegan a la cabeza. Si para algunos paz significa ausencia de conflicto mientras que para otros significa presencia de bienestar vamos a estar negociando dos cosas distintas cuando nos sentemos a la mesa a dialogar. Términos como justicia, que para unos significa “con cuánto me puedo volar” y para otros “cómo reparamos el daño que ha hecho”; humor, que para algunos es banal y para otros es indispensable.
Semántica. Una fuerza poderosa, ¿no les parece?







